El Mercado de Prado de Gandia abrió ayer sus puertas con un espectacular acto de inauguración que congregó centenares de personas, las cuales pudieron conocer por primera vez este espacio renovado, diseñado para convertirse en un lugar de encuentro donde disfrutar de una amplia oferta gastronómica y de ocio, pensada para todos los públicos durante todo el año.
El acontecimiento contó con la presencia del alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, quien, acompañado del gestor del Mercado de Prado, Rubén Santos, y de los personajes Manolo y Pepito, cortó la cinta inaugural. También asistieron ediles del consistorio, representantes de asociaciones de comerciantes, así como de las Fallas y la Semana Santa. Los asistentes disfrutaron de la actuación de King África y pudieron conocer la propuesta gastronómica de los 13 locales que abrieron ayer sus puertas.
Durante su intervención, Prieto remarcó que el Mercado de Prado renace como un lugar que combina tradición y modernidad; gastronomía, cultura y vida; y como un espacio de ocio y orgullo de ciudad. El alcalde destacó la historia de Manolo y Pepito, protagonistas que han movilizado decenas de miles de personas en las redes sociales con motivo de la jubilación del segundo.ç
SOBRE EL MERCADO DE PRADO
Este emblemático espacio de la ciudad ha estado completamente reformar gracias a una inversión de 2,1 millones de euros, de los cuales 1,5 millones proceden de fondos europeos Next Generation y 600.000 euros de fondos municipales.
El renovado Mercado de Prado combina tradición y modernidad, y se presenta como un referente gastronómico, cultural y comercial de Gandia. Música en directo, gastronomía local, actividades familiares y la presencia de marcas valencianas conforman un ‘mix comercial’ único, orientado a ofrecer experiencias continuas desde la mañana hasta la noche.
Entre las mejoras destacan el aumento de locales, un nuevo sistema de climatización, lavabos renovados y mayor eficiencia energética, además de la eliminación de filtraciones y la incorporación de tecnologías que favorecen un entorno más humano y acogedor. La creación de una plaza interior compartida por los establecimientos aporta un espacio común para disfrutar de gastronomía, cultura y ocio sin perder la esencia del mercado tradicional.
